Alma Karla Sandoval

Alma Karla Sandoval (Jojutla, México, 1975)
Poeta, narradora, periodista y profesora egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Especialista en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera por la Universidad Complutense de Madrid y Magister cum laude en Literatura Latinoamericana por la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Máster Ética y Construcción Social por la Universidad de Deusto, Bilbao, así como en Periodismo Político en su alma máter. Es Doctoranda por el CIDHEM en Literatura. Actualmente labora como Profesora de Cátedra del Instituto Tecnológico de Monterrey. Obtuvo las becas del FOECA y del FONCA. En 2010 fue galardonada con la Beca para Creadores e Intérpretes con trayectoria del PECDA. Primer lugar del Concurso de “Géneros Periodísticos Carlos Septién García” en ensayo. Premio Nacional de Periodismo AMMPE 2011, en crónica, y dos veces ganadora del Premio Nacional en Creación Literaria del ITESM en el rubro de poesía. Obtuvo el Primer lugar en los Juegos Florales de Cuernavaca 2012 en Cuento y Novela corta. Ha publicado los poemarios: Corredor de las antorchas (2000) Universidad del Estado de México; Todo es edad (2003) Universidad del Estado de Morelos; Estacionamiento de avestruces (2006) Editorial Domingo Atrasado, Bogotá, Colombia; La misma escarcha (2009), Editorial Pasto Verde de Orizaba, Veracruz; Para un árbol amarillo (2010), Ed. Eternos Malabares, FONCA y CONACULTA; Cementerio de pequeñas cosas (2011) Ediciones Zetina, Cuernavaca, Morelos; Hipnosis (2011) Editorial Tintanueva, Distrito Federal.

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UN POEMA NO ES UN LISTÓN

aksUn poema no es una cinta,
ni un cable de luz,
ni una cola de rata
con que amarrar el viento.
Hay palabras que nacieron para putas.
Otras, nidos glaucos.
Un poema, a lo sumo,
le sirve a la piel
en la oscuridad que nos reúne.
A nadie lo olvidan
con mayor rapidez o lentitud
por escribir dos versos.
Más allá de la metáfora hay algo tangible,
pesa: un diploma, un anillo, una cuna.
Y sin embargo todo eso es frágil,
quizá más que un poema a la deriva
cuyo único mérito fue salvar el instante,
decir que los perros que ladraban eran negros,
que tú llegas a este cuarto en una hora.
Un poema es un raspón.
Día de invierno.
Flecha letal.
La recojo, la hundo en mí.
No quiero mostrártela.

Alma Karla Sandoval, La dueña de la isla, Lengua de Diablo, 2012.